Carmen Lalia Suyon Sánchez
Como directora soy responsable de planear, dirigir, coordinar y supervisar las actividades diarias. A la vez tengo que garantizar que contemos con los recursos humanos y materiales necesarios para el buen funcionamiento de nuestro centro de atención residencial. Dentro de mis funciones principales está el asegurar que las necesidades de las niñas, niños y adolescentes atendidos por la organización sean cubiertas de manera adecuada y oportuna, también el supervisar las actividades relacionadas con la atención integral de la población atendida, velar por la distribución y uso adecuado de los recursos económicos en bienestar de los residentes y preservar las buenas relaciones dadas en la dinámica laboral – familiar de la organización.
Motivación
Tenemos hoy en día una adolescente de 15 años, que cuando tenía 09 años fue promovida para adopción. En ese año, 2019, la dirección de adopciones del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables visitó la obra y dialogó con Nicol, quien le manifestó su deseo de continuar en Fraternitas del Perú junto a sus madrinas y a sus hermanas (así es como ella llamó a los niños con quienes en ese entonces compartía la Casa Perú).
En este año 2025, se repite la historia. Nicol, hoy una adolescente con 15 años de edad, plasma en una carta con letra propia: “hoy me encuentro en mi casa”, “mi hogar”, “mis hermanas”, “mis madrinas “, “somos una familia”. De esta manera manifiesta su deseo firme de querer continuar con su familia Fraternitas del Perú.
Este hecho nos muestra que nuestro trabajo en la formación de cada uno de ellos va por buen camino. La organización Fraternitas del Perú – Fraternitas Humanas, no es una institución, es la familia que cada uno de ellos necesita y eso es un orgullo para nosotros.
Nada es fácil, ni todo está dicho. Tenemos que continuar y adaptarnos a los nuevos retos que trae consigo el día a día porque la vida continua y como formadores (padres – madres) de nuestros residentes tenemos que estar preparados para hacer de ellos hombres o mujeres de bien para nuestra sociedad.
Todo esto fue muy doloroso, frustrante e indignante, porque sentía que lo que había hecho por ellos era a medias, es decir, una protección a medias. Conocer a Fraternitas del Perú y su trabajo con niños y jóvenes, independientemente de su edad, me motivó a colaborar con este equipo. Hoy en día, me siento muy orgullosa de formar parte de Fraternitas del Perú - Fraternitas Humanas y, desde mi puesto de trabajo, he realizado un trabajo coordinado en equipo, en el que el personal debe sentirse cómodo para cuidar bien de nuestros residentes y en el que estos también tienen la oportunidad de ser escuchados. Nos muestran cariño porque reciben cariño.
Hecho resaltante
Hoy tenemos a una adolescente de 15 años que fue dada en adopción a los 9 años. En ese año 2019, el departamento de adopciones del Ministerio de la Mujer y Poblaciones en Riesgo de Exclusión visitó la obra y habló con Nicol, quien expresó su deseo de seguir en Fraternitas del Perú, junto con sus madrinas y hermanas (así llamaba a las niñas con las que compartía Casa Perú en ese momento). En 2025, la historia se repite. Nicol, ahora una adolescente de 15 años, escribe en una carta de su puño y letra: „hoy estoy en casa“, „mi casa“, „mis hermanas“, „mis madrinas“, „somos una familia“. De esta manera, expresa su firme deseo de continuar con su familia Fraternitas en Perú. Esto nos demuestra que vamos por buen camino con nuestro trabajo en la educación de cada uno de ellos. La organización Fraternitas del Perú - Fraternitas Humanas no es una institución, es la familia que cada uno de ellos necesita, y eso nos enorgullece. Nada es fácil, y tampoco está todo dicho. Debemos seguir adelante y adaptarnos a los nuevos retos que nos plantea el día a día, porque la vida sigue y, como educadores (padres y madres) de nuestros residentes, debemos estar preparados para convertirlos en buenos hombres y mujeres para nuestra sociedad.







